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Edad Moderna

La Edad Moderna estuvo marcada por el reinado de la Dinastía Tudor y por algunos de los mayores desastres de la historia de Londres, como el Gran Incendio y la Gran Peste. Descubre los acontecimientos más importantes de esta época y aprovecha tu visita a la capital londinense para visitar los rincones con más historia de la ciudad.

Periodo Tudor

El trono de Inglaterra estuvo en manos de la Casa Tudor durante casi 120 años (1485 – 1603) y desde entonces se ha convertido en la dinastía inglesa más conocida de la historia.

Durante este periodo, que coincidió con el descubrimiento de América y el desarrollo del comercio marítimo, Londres se convirtió en una de las ciudades más importantes de Europa.

La Dinastía Tudor fue fundada por el rey Enrique VII tras vencer a Ricardo III y ganar la Guerra de las Dos Rosas. El nuevo rey gobernó durante 24 años hasta su fallecimiento en 1509. El sucesor al trono fue su hijo Enrique, monarca que fue conocido por su extravagancia y por los grandes cambios que se produjeron en la historia de Inglaterra bajo su mandato.

El cambio más importante que impuso el rey fue el paso del cristianismo al protestantismo. Debido a su urgente deseo de tener un hijo varón quiso anular su matrimonio con Catalina de Aragón, la cual solo le había dado una hija en más de 20 años de matrimonio.

Las 6 esposas de Enrique VIII

Cuando el papa se negó a concedérselo, Enrique VIII enfureció y renegó de la Iglesia católica. Decidió crear la Iglesia de Inglaterra y así pudo casarse con Ana Bolena, la segunda de sus seis esposas. Se apropió de todos los bienes de la Iglesia y ordenó que se cerraran los monasterios de la ciudad, acabando así con el catolicismo.

El rey persiguió fieramente a aquellos que no renunciaron a su fe y a todos aquellos partidarios del protestantismo que no acataban su mandato eclesiástico.

Enrique VIII fue conocido también por su tendencia a solucionar los problemas con el hacha. Dos de sus esposas murieron decapitadas, junto a 32 líderes y más de 70.000 personas.

Tras su muerte en 1547, el trono pasó por varios de sus descendientes, entre ellos su hija María I Tudor, hija de su primera esposa, la cual reinstauró de nuevo el catolicismo. María no fue más compasiva que su padre, ya que envió a la hoguera a más de 200 protestantes. Esto le valió el sobrenombre de Bloody Mary (María la Sanguinaria).

Época Isabelina

María falleció a los cinco años de subir al trono por problemas de salud y fue sucedida por su medio hermana Isabel, hija de Ana Bolena. Comenzaría entonces el reinado de una de las monarcas más queridas de la historia de Inglaterra. Durante los siguientes 45 años el país experimentaría una época dorada gracias a los avances económicos, culturales y religiosos.

La literatura inglesa experimentó un gran florecimiento, poco a poco se fue desarrollando una mayor tolerancia religiosa y la inauguración de la bolsa (Royal Exchange) en 1571 convirtió a Londres en el primer mercado mundial. Durante la segunda mitad del siglo XVI la población londinense se duplicó, alcanzando los 200.000 habitantes.

Isabel I de Inglaterra falleció en 1603 sin dejar herederos por lo que su sucesor fue su primo Jaboco I de Inglaterra.

El rey Jacobo I sufrió un intento de asesinato en 1605 conocido como conspiración de la pólvora. Un grupo de católicos ingleses organizó un complot en el que planeaban hacer estallar una bomba en las Casas del Parlamento con la intención de matar al rey y a su familia.

Por fortuna, el plan fue descubierto antes de tiempo y la tragedia pudo evitarse. Para celebrarlo cada año se celebra en el Reino Unido la Noche de Guy Fawkes en la que abundan las hogueras, los petardos y los fuegos artificiales.

La Gran Peste y el Gran Incendio de Londres

Gran Incendio de Londres en 1666

En 1665 la terrible epidemia ocurrida en el siglo XIV por toda Europa volvió a repetirse. La peste bubónica arrasó Inglaterra y acabó con la vida de más de 70.000 personas. Una quinta parte de los ciudadanos de Londres perecieron por esta enfermedad.

Esta plaga tiene su origen en una infección producida por las pulgas de las ratas y se cree que pudo llegar a la ciudad en barcos mercantes procedentes de Holanda.

En septiembre de 1666 tuvo lugar otro de los mayores desastres de la historia de la ciudad, el Gran Incendio de Londres. Este transcurrió desde el 2 hasta el 5 septiembre y dejó sin hogar a más de 80.000 personas.

En aquella época la mayoría de las edificaciones de la ciudad estaban hechas con paja y madera, materiales altamente combustibles, lo que provocó que el fuego se propagara rápidamente.

Cuando finalmente se consiguió controlar el incendio este había acabado con más de 13.000 viviendas, 87 iglesias parroquiales, 44 antiguas Casas Gremiales y algunas construcciones de gran importancia como la Royal Exchange, el ayuntamiento de Londres o la Catedral de San Pablo.

Tras esta tragedia, el encargado de reconstruir parte de la ciudad fue el arquitecto Christopher Wren, el cual diseñó 51 iglesias y una catedral, incluyendo la de San Pablo.